ir a: CAPITULOCap. 1CAPITULOCap. 2CAPITULOCap. 3CAPITULOCap. 4CAPITULOCap. 5CAPITULOCap. 6CAPITULOCap. 7CAPITULOCap. 8CAPITULOCap. 9CAPITULOCap. 10CAPITULOCap. 11CAPITULOCap. 12CAPITULOCap. 13CAPITULOCap. 14CAPITULOCap. 15CAPITULOCap. 16CAPITULOCap. 17CAPITULOCap. 18CAPITULOCap. 19CAPITULOCap. 20CAPITULOCap. 21CAPITULOCap. 22CAPITULOCap. 23CAPITULOCap. 24 | Capítulo 22: 1 - CantÓ David asimismo al Señor las palabras de este cántico el día en que le hubo librado el Señor de las manos de todos sus enemigos y de la persecución de Saúl. 2 - Y dijo: El Señor es el baluarte mío y mi fortaleza, y él es mi salvador . 3 - Dios es mi defensa, en él esperaré; es mi escudo y el apoyo de mi salvación; él es el que me ensalza sobre mis enemigos, y él es mi amparo. Sí, Salvador mío, tú me librarás de toda violencia o iniquidad. 4 - Invocaré al Señor, a quien se debe toda alabanza, y seré salvo de mis enemigos. 5 - Porque yo me vi rodeado de mortales congojas; y acometido de una furiosa multitud de gente inicua, que me llenó de espanto. 6 - Con las fajas mortuorias estuve ya atado, y me hallé cogido en los lazos de la muerte. 7 - En mi tribulación invocaré al Señor y aclamaré a mi Dios; y él desde su templo oirá mi voz, y llegarán a sus oídos mis clamores. 8 - Se conmovió y se estremeció la tierra; se agitaron los cimientos de los montes, y se hicieron pedazos, porque el Señor se mostró con ellos enojado. 9 - El humo de sus narices, o su enojo, se levantó en alto; y despedía de su boca fuego devorador, que convirtió en brasas los carbones. 10 - Abajó o hizo inclinar los cielos, y descendió, teniendo una densa niebla debajo de sus pies. 11 - Subió después sobre los querubines, y voló; voló sobre las alas de los vientos. 12 - Puso las tinieblas alrededor de sí para ocultarse; zarandeó las aguas de las nubes del cielo. 13 - Los rayos refulgentes de su presencia encendieron cual fuego ascuas ardientes. 14 - Tronará el Señor desde lo alto del cielo; el Altísimo hará resonar su voz. 15 - Arrojó centellas contra mis enemigos, y los disipó; rayos, y los destruyó. 16 - Quedaron entonces patentes los abismos del mar, y descubiertos los cimientos de la tierra a las amenazas del Señor, y al resuello impetuoso de su furor. 17 - Extendió su mano desde el cielo, y me cogió; y de entre olas inmensas me sacó a salvo. 18 - Me libró de mi poderosísimo enemigo, y de los que me aborrecían; los cuales eran más fuertes que yo. 19 - Y me anticipó su socorro el día de la tribulación; y ha sido siempre el Señor mi firme apoyo. 20 - Me sacó fuera a un sitio espacioso, y me puso en plena libertad, porque fui grato a sus ojos. 21 - El Señor me recompensará según mi justicia; y me tratará según la pureza de mis manos. 22 - Pues yo seguí atentamente las sendas del Señor; y no me separé de mi Dios con hechos impíos; 23 - como que siempre tengo delante de mis ojos todas sus leyes, y no soy rebelde a sus preceptos. 24 - Con seguir a Dios seré un varón perfecto, y me guardaré de ir en pos de mi iniquidad. 25 - El Señor me dará la recompensa conforme a mi justicia, y según la pureza de mis manos delante de sus ojos. 26 - Con los santos, tú, oh Dios, te mostrarás santo; y perfecto con los perfectos; 27 - serás fuerte con los fuertes; y al perverso le tratarás como a tal. 28 - Tú salvarás al pueblo humilde; y con una mirada abatirás a los erguidos. 29 - Tú eres, Señor, mi antorcha; y tú alumbrarás, oh Señor, mis tinieblas. 30 - Contigo correré armado a destrozar al enemigo; yendo con mi Dios no habrá muro que yo no salte. 31 - La senda de Dios es inmaculada; y como acrisolada al fuego la palabra del Señor; escudo es de todos los que en él esperan. 32 - ¿Quién es Dios fuera del Señor? ¿Y quién es fuerte sino nuestro Dios? 33 - Dios es el que me revistió de fortaleza, y allanó perfectamente mi camino. 34 - Hizo mis pies tan ligeros como los de los ciervos; y al fin me colocó en el lugar elevado en que me hallo. 35 - El es el que adiestra mis manos para la batalla, y hace mis brazos firmes como un arco de bronce. 36 - Tú me has cubierto, Señor, con el escudo de tu protección, y tu benignidad me ha engrandecido. 37 - Tú ensanchaste el camino debajo de mis pies, y no desfallecerán jamás mis plantas. 38 - Perseguiré a mis enemigos, y los exterminaré; no volveré atrás hasta acabar con ellos. 39 - Los consumiré y haré añicos, de suerte que no puedan ya reponerse. Caerán todos bajo mis pies. 40 - Porque me ceñiste, Señor, de fortaleza para la batalla, y derribaste a mis plantas a cuantos se alzaron contra mí. 41 - Hiciste que volvieran las espaldas mis enemigos y aborrecedores; yo daré cabo de ellos. 42 - Por más que griten nadie acudirá a su socorro; clamarán al Señor, mas no los escuchará. 43 - Los disiparé como polvo de la tierra; los aplastaré y desmenuzaré como lodo de las calles. 44 - Tú me libertarás, Señor, de las contradicciones de mi pueblo; me conservarás para que sea yo la cabeza de las naciones; un pueblo a quien no conozco me servirá. 45 - Los hijos extraños me harán resistencia; mas oyéndome, me obedecerán. 46 - Estos hijos extraños se desmayarán así que yo les mire, y se encogerán de miedo en sus escondrijos. 47 - Vive para siempre el Señor, y bendito sea mi Dios. Sea engrandecido el Dios fuerte que me ha salvado. 48 - Tú, oh Dios, que me has vengado, y has derribado naciones a mis pies, 49 - tú eres el que me has sacado de las manos de mis enemigos, y me has ensalzado sobre los que me resistían; y tú el que me librarás del hombre inicuo. 50 - Por todo lo cual cantaré, oh Señor, tus alabanzas en medio de las naciones, y entonaré cánticos en honor de tu santo nombre. 51 - A ti, que has salvado milagrosamente al rey que has escogido, y usas de tantas misericordias con David tu cristo , o ungido, y las usarás con su descendencia para siempre.
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