ir a: CAPITULOCap. 1CAPITULOCap. 2CAPITULOCap. 3CAPITULOCap. 4CAPITULOCap. 5 | Capítulo 3: 1 - Hombre soy yo que estoy viendo la miseria mía o aflicción en la vara de la indignación del Señor. 2 - Entre tinieblas o aflicciones me ha hecho andar, y no en el resplandor de la luz. 3 - No ha cesado día y noche de descargar sobre mí su mano. 4 - Ha hecho envejecer mi piel y mi carne, y ha quebrantado mis huesos. 5 - Ha levantado una pared alrededor mío; y me ha cercado de amarguras y de congojas. 6 - Me ha colocado en lugar tenebroso, como a aquellos que ya han muerto para siempre. 7 - Me rodeó por todos lados para que no escapase; me puso pesados grillos. 8 - Y aunque yo clame y ruegue, no hace caso de mis plegarias. 9 - Cerró mis caminos como con piedras de sillería; desbarató todos mis senderos o designios. 10 - Ha venido a ser para mí como un oso en acecho, como un león en lugar oculto. 11 - El ha trastornado mis senderos, y me ha destrozado; me ha abandonado a la desolación. 12 - Tendió su arco, y me puso por blanco de sus saetas. 13 - Ha clavado en mis lomos las flechas de su aljaba. 14 - He venido a ser el escarnio de todo mi pueblo, y su cantinela diaria. 15 - Me ha llenado de amargura, me ha embriagado de ajenjo. 16 - Ha quebrado todos mis dientes, dándome pan lleno de arena; ceniza me ha dado a comer. 17 - Desterrada está de mi alma la paz o abundancia; no sé ya lo que es felicidad. 18 - Y dije yo: Ha desaparecido para mí todo término de mis males, y toda la esperanza que tenía en el Señor. 19 - Acuérdate, Señor, de mi miseria y persecución, y del ajenjo y de la hiel que me hacen beber. 20 - De continuo tengo en la memoria estas cosas, y se repudre dentro de mí el alma mía. 21 - Con todo, considerando estas cosas dentro de mi corazón, hallaré mi esperanza en el Señor. 22 - Es una misericordia del Señor que nosotros no hayamos sido consumidos del todo, porque jamás han faltado sus piedades. 23 - Cada día las hay nuevas desde muy de mañana; grande es, ¡oh Señor!, tu felicidad. 24 - Mi herencia, dice el alma mía, es el Señor; por tanto pondré en él mi confianza. 25 - Bueno es el Señor para los que esperan en él, para las almas que le buscan. 26 - Bueno es aguardar en silencio la salud que viene de Dios. 27 - Bueno es para el hombre haber llevado el yugo ya desde su mocedad. 28 - Se estará quieto y callado, porque ha tomado sobre sí el yugo. 29 - Su boca pegará al suelo, para ver si orando consigue lo que espera. 30 - Presentará su mejilla al que le hiere; le hartarán de oprobios. 31 - Pero no para siempre lo desechará de sí el Señor. 32 - Pues si él nos ha desechado, aún se apiadará de nosotros, según la grandeza de su misericordia. 33 - Puesto que no de buena gana abate él, ni desecha a los hijos de los hombres, 34 - ni huella debajo de sus pies, como un tirano, todos los cautivos de la tierra, 35 - ni pesa con infiel balanza, ante su presencia, la causa del hombre, 36 - ni daña con injusta sentencia a hombre alguno, eso no sabe el Señor hacerlo. 37 - ¿Quién es aquel que ha dicho que se hace alguna cosa sin que el Señor lo ordene? 38 - ¿No vienen acaso de orden del Señor los males y los bienes? 39 - Pues ¿por qué se ha de quejar hombre viviente del castigo de sus pecados? 40 - Examinemos y escudriñemos nuestros pasos, y convirtámonos al Señor. 41 - Levantemos al cielo, hacia el Señor, junto con las manos, nuestros corazones. 42 - Nosotros nos portamos inicuamente, y provocamos, ¡oh Señor!, tu enojo; por eso te muestras inexorable. 43 - Te cubriste de furor y nos castigaste, mataste sin perdonar a nadie. 44 - Pusiste una nube delante de ti, para que no pudiesen llegar a tu presencia nuestras plegarias. 45 - Tú nos has arrancado de cuajo y arrojado como basura en medio de los pueblos. 46 - Han abierto todos los enemigos su boca contra nosotros. 47 - Se convirtió la profecía en terror nuestro, y en lazo y en ruina nuestra. 48 - Ríos de agua salen de mis ojos en vista del quebranto de la hija del pueblo mío. 49 - Se deshacen mis ojos en continuo llanto, porque no hay reposo alguno, 50 - hasta tanto el Señor vuelva desde el cielo su vista, y se ponga a mirar. 51 - Las muchas lágrimas que he derramado por los desastres de todas las hijas o pueblos de mi patria, han consumido en mí todo el jugo o espíritu vital. 52 - Como el ave en el cazadero, se apoderaron de mí mis enemigos sin que yo les diese motivo. 53 - Cayó en el lago o fosa el alma mía; han puesto la losa sobre mí. 54 - Las aguas de la tribulación descargaron como un diluvio sobre mi cabeza. Yo dije entonces: Perdido estoy. 55 - Invoqué, oh Señor, tu santo Nombre desde lo más profundo de la fosa; 56 - y tú escuchaste mi voz; no cierres, pues, tus oídos a mis sollozos y clamores. 57 - Te me acercaste en el día en que te invoqué; y me dijiste: No temas. 58 - Tú fallaste a favor del alma mía, ¡oh Señor!, ¡oh redentor de mi vida! 59 - Viste, oh Señor, las iniquidades de ellos contra m,: hazme justicia. 60 - Viste todo su furor, todas sus maquinaciones contra mí. 61 - Tú oíste, oh Señor, sus oprobios, y todos sus proyectos contra mí, 62 - y las palabras malignas de los que me hacen la guerra, y todo cuanto traman continuamente contra mí. 63 - Repara, Señor, todas sus idas y vueltas; yo soy siempre el objeto de sus canciones burlescas. 64 - Tú les darás, ¡oh Señor!, lo que merecen las obras de sus manos. 65 - Pondrás sobre su corazón, en vez de escudo, las aflicciones que les enviarás. 66 - ¡Oh Señor!, tú los perseguirás con saña, y los exterminarás de debajo de los cielos.
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