ir a: CAPITULOCap. 1CAPITULOCap. 2CAPITULOCap. 3CAPITULOCap. 4CAPITULOCap. 5CAPITULOCap. 6CAPITULOCap. 7CAPITULOCap. 8CAPITULOCap. 9CAPITULOCap. 10CAPITULOCap. 11CAPITULOCap. 12CAPITULOCap. 13CAPITULOCap. 14CAPITULOCap. 15CAPITULOCap. 16 | Capítulo 6: 1 - Partido de aquí, se fue a su patria; y le seguían sus discípulos. 2 - Llegado el sábado, comenzó a enseñar en la sinagoga; y muchos de los oyentes, admirados de su sabiduría, decían: ¿De dónde saca éste todas estas cosas que dice? ¿Y qué sabiduría es ésta que se le ha dado? ¿Y de dónde tantas maravillas como obra? 3 - ¿No es éste aquel artesano, hijo de María, primo hermano de Santiago, y de José, y de Judas y de Simón? ¿Y sus primas hermanas no moran aquí entre nosotros? Y los tenía desconcertados. 4 - Mas Jesús les decía: Cierto que ningún profeta está sin honor, o estimación, sino en su patria, en su casa y en su parentela. 5 - Por lo cual no podía obrar allí milagro alguno. Curó solamente algunos pocos enfermos imponiéndoles las manos. 6 - Y se admiraba de la incredulidad de aquellas gentes, y andaba predicando por todas las aldeas del contorno. 7 - Y habiendo convocado a los doce, comenzó a enviarlos de dos en dos a predicar, dándoles potestad sobre los espíritus inmundos. 8 - Y les mandó que nada se llevasen para el camino, sino el solo báculo o bordón; sin alforja, ni pan, o dinero en el cinto, o faja, 9 - con sólo un calzado de sandalias, y sin muda de dos túnicas. 10 - Les advertía asimismo: Dondequiera que tomareis posada, estaos allí hasta salir del lugar. 11 - Y dondequiera que os desecharen, y no quieran escucharos, retirándoos de allí, sacudid el polvo de vuestros pies, en testimonio contra ellos. 12 - De esta suerte salieron a predicar, exhortando a todos los que hiciesen penitencia. 13 - Y lanzaban muchos demonios, y ungían a muchos enfermos con óleo y los sanaban. 14 - Oyendo estas cosas el rey Herodes (pues se había hecho ya célebre el nombre de Jesús ), decía: Sin duda que Juan Bautista ha resucitado de entre los muertos; y por eso tiene la virtud de hacer milagros. 15 - Otros decían: No es, sino Elías. Otros: Este es un profeta igual a los principales profetas. 16 - Mas Herodes , habiendo oído esto, dijo: Este es aquel Juan a quien yo mandé cortar la cabeza, el cual ha resucitado de entre los muertos. 17 - Porque el dicho Herodes había enviado a prender a Juan, y lo encerró en la cárcel por amor de Herodías, mujer de su hermano Filipo, con la cual se había casado. 18 - Porque Juan decía a Herodes : No te es lícito tener por mujer a la que lo es de tu hermano. 19 - Por eso Herodías le armaba asechanzas y deseaba quitarle la vida; pero no podía conseguirlo, 20 - porque Herodes , sabiendo que Juan era un varón justo y santo, le temía y miraba con respeto, y hacía muchas cosas por su consejo, y le oía con gusto. 21 - Mas, en fin, llegó un día favorable al designio de Herodías, en que por fiesta del nacimiento de Herodes convidó éste a cenar a los grandes de su corte, y a los primeros capitanes de sus tropas y a la gente principal de Galilea; 22 - entró la hija de Herodías, bailó, y agradó tanto a Herodes y a los convidados, que dijo el rey a la muchacha: Pídeme cuanto quisieses, que te lo daré; 23 - y le añadió con juramento: Sí, te daré todo lo que me pidas, aunque sea la mitad de mi reino. 24 - Y habiendo ella salido, dijo a su madre: ¿Qué pediré? Le respondió: La cabeza de Juan Bautista. 25 - Y volviendo al instante a toda prisa adonde estaba el rey, le hizo esta demanda: Quiero que me des luego en una fuente la cabeza de Juan Bautista. 26 - El rey se puso triste; mas en atención al impío juramento, y a los que estaban con él a la mesa, no quiso disgustarla, 27 - sino que enviando a un soldado, mandó traer la cabeza de Juan en una fuente. El soldado, pues, le cortó la cabeza en la cárcel; 28 - y la trajo en una fuente, y se la entregó a la muchacha, que se la dio a su madre. 29 - Lo cual sabido, vinieron sus discípulos y cogieron su cuerpo y le dieron sepultura. 30 - Los apóstoles, pues, de vuelta de su misión, reuniéndose con Jesús , le dieron cuenta de todo lo que habían hecho y enseñado. 31 - Y él les dijo: Venid a retiraros conmigo en un lugar solitario, y reposaréis un poquito; porque eran tantos los que lo seguían, que ni aun tiempo de comer les dejaban. 32 - Embarcándose, pues, fueron a buscar un lugar desierto para estar allí solos. 33 - Mas como al irse los vieron y observaron muchos, de todas las ciudades vecinas acudieron por tierra a aquel sitio, y llegaron antes que ellos. 34 - Desembarcando, vio Jesús la mucha gente que le aguardaba, y se le enternecieron con tal vista las entrañas; porque andaban como ovejas sin pastor; y así se puso a instruirlos en muchas cosas. 35 - Pero haciéndose ya muy tarde, se llegaron a él sus discípulos, y le dijeron: Este es un lugar desierto, y ya es tarde; 36 - despáchalos, a fin de que vayan a las alquerías y aldeas a comprar qué comer. 37 - Mas él les respondió: Dadles vosotros de comer. Y ellos le replicaron: Vamos, pues, y bien es necesario que gastemos doscientos denarios para comprar panes si es que les hemos de dar algo de comer. 38 - Les dijo Jesús : ¿Cuántos panes tenéis? Id y miradlo. Habiéndolo visto, le dijeron: Cinco, y dos peces . 39 - Entonces les mandó que hiciesen sentar a todos sobre la hierba verde, divididos en cuadrillas. 40 - Así se sentaron repartidos en cuadrillas, de ciento en ciento, y de cincuenta en cincuenta. 41 - Después, tomados los cinco panes y los dos peces , levantando los ojos al cielo los bendijo; y partió los panes y los dio a sus discípulos para que se los distribuyesen; igualmente repartió los dos peces entre todos; 42 - y todos comieron y se saciaron. 43 - Y de lo que sobró recogieron los discípulos doce canastos llenos de pedazos de pan, y de los peces ; 44 - y eso que los que comieron fueron cinco mil hombres. 45 - Inmediatamente obligó a sus discípulos a subir en la barca para que pasasen antes que él al otro lado del lago, hacia Betsaida, mientras él despedía al pueblo. 46 - Así que le despidió, se retiró a orar en el monte. 47 - Venida la noche, la barca estaba en medio del mar, y él solo en tierra, 48 - desde donde viéndolos remar con gran fatiga (por cuanto el viento les era contrario), a eso de la cuarta vela de la noche vino hacia ellos caminando sobre el mar, e hizo ademán de pasar adelante. 49 - Mas ellos, como le vieron caminar sobre el mar, pensaron que era algún fantasma, y levantaron el grito; 50 - porque todos le vieron y se asustaron. pero Jesús les habló luego, y dijo: ¡Buen ánimo!, soy yo, no tenéis que temer. 51 - Y se metió con ellos en la barca, y se echó al instante el viento, con lo cual quedaron mucho más asombrados. 52 - Y es que no habían hecho reflexión sobre el milagro de los panes; porque su corazón estaba aún ofuscado. 53 - Atravesado, pues, el lago, arribaron a tierra de Genezaret, y abordaron allí. 54 - Apenas desembarcaron, cuando luego fue conocido. 55 - Y recorriendo toda la comarca empezaron las gentes a sacar en andas a todos los enfermos, llevándolos donde oían que paraba. 56 - Y doquiera que llegaba fuesen aldeas o alquerías, o ciudades, ponían los enfermos en las calles, suplicándole que les dejase tocar siquiera el ruedo de su vestido; y todos cuantos le tocaban quedaban sanos.
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