ir a: CAPITULOCap. 1CAPITULOCap. 2CAPITULOCap. 3CAPITULOCap. 4CAPITULOCap. 5CAPITULOCap. 6 | Capítulo 4: 1 - Yo, pues, que estoy entre cadenas por el Señor, os conjuro que os portéis de una manera que sea digna del estado o dignidad a que habéis sido llamados, 2 - con toda humildad y mansedumbre, con paciencia, soportándoos unos a otros con caridad, 3 - solícitos en conservar la unidad del espíritu con el vínculo de la paz, 4 - siendo un solo cuerpo y un solo espíritu, así como fuisteis llamados a una misma esperanza de vuestra vocación. 5 - Uno es el Señor, una la fe, uno el bautismo ; 6 - uno el Dios y el Padre de todos, el cual es sobre todos, y gobierna todas las cosas, y habita en todos nosotros, 7 - si bien a cada uno de nosotros se le ha dado la gracia a medida de la donación, gratuita de Cristo . 8 - Por lo cual dice la Escritura: Al subirse a lo alto llevó consigo cautiva o como en triunfo a una gran multitud de cautivos, y derramó sus dones sobre los hombres. 9 - Mas ¿por qué se dice que subió, sino porque antes había descendido a los lugares más ínfimos de la tierra? 10 - El que descendió, ése mismo es el que ascendió sobre todos los cielos, para dar cumplimiento a todas las cosas. 11 - Y así, él mismo a unos ha constituido apóstoles, a otros profetas, y a otros evangelistas, y a otros pastores y doctores, 12 - a fin de que trabajen en la perfección de los santos en las funciones de su ministerio, en la edificación del cuerpo místico de Cristo , 13 - hasta que arribemos todos a la unidad de una misma fe y de un mismo conocimiento del Hijo de Dios, al estado de un varón perfecto, a la medida de la edad perfecta según la cual Cristo se ha de formar místicamente en nosotros; 14 - de manera que ya no seamos niños fluctuantes, ni nos dejemos llevar aquí y allá de todos los vientos de opiniones humanas, por la malignidad de los hombres que engañan con astucia para introducir el error; 15 - antes bien siguiendo la verdad del Evangelio con caridad, en todo vayamos creciendo en Cristo , que es nuestra cabeza, 16 - y de quien todo el cuerpo místico de los fieles trabado y conexo entre sí con la fe y caridad, recibe por todos los vasos y conductos de comunicación, según la medida correspondiente a cada miembro, el aumento propio del cuerpo para su perfección mediante la caridad. 17 - Os advierto, pues, y yo os conjuro de parte del Señor, que ya no viváis como todavía viven los otros gentiles que proceden en su conducta según la vanidad de sus pensamientos, 18 - teniendo oscurecido y lleno de tinieblas el entendimiento, ajenos enteramente de vivir según Dios, por la ignorancia en que están, a causa de la ceguedad o dureza de su corazón; 19 - los cuales no teniendo ninguna esperanza, se abandonan a la disolución, para zambullirse con un ardor insaciable en toda suerte de impurezas. 20 - Pero en cuanto a vosotros no es eso lo que habéis aprendido en la escuela de Jesucristo; 21 - pues en ella habéis oído predicar y aprendido, según la verdad de su doctrina, 22 - a desnudaros del hombre viejo, según el cual habéis vivido en vuestra vida pasada, el cual se vicia siguiendo la ilusión de las pasiones. 23 - Renovaos, pues, ahora en el espíritu de vuestra mente o interior de vuestra alma. 24 - Y revestíos del hombre nuevo, que ha sido creado conforme a la imagen de Dios en justicia y santidad verdadera. 25 - Por lo cual renunciando a la mentira, hable cada uno verdad con su prójimo, puesto que nosotros somos miembros los unos de los otros. 26 - Si os enojáis, no queráis pecar, no sea que se os ponga el sol estando todavía airados. 27 - No deis lugar o entrada al diablo. 28 - El que hurtaba o defraudaba al prójimo, no hurte ya; antes bien trabaje, ocupándose con sus manos en algún ejercicio honesto, para tener con qué subsistir y dar al necesitado. 29 - De vuestra boca no salga ningún discurso malo; sino los que sean buenos para edificación de la fe, que den gracia o inspiren piedad a los oyentes. 30 - Y no queráis entristece con vuestros pecados al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención. 31 - Toda amargura, ira y enojo, y gritería, y maledicencia, con todo género de malicia, destiérrese de vosotros. 32 - Al contrario, sed mutuamente afables, compasivos, perdonándoos los unos a los otros, así como también Dios os ha perdonado a vosotros por Cristo .
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