ir a: CAPITULOCap. 1CAPITULOCap. 2CAPITULOCap. 3CAPITULOCap. 4CAPITULOCap. 5CAPITULOCap. 6 | Capítulo 3: 1 - Es una verdad muy cierta, que quien desea obispado desea un buen trabajo, o un ministerio santo. 2 - Por consiguiente es preciso que un obispo sea irreprensible, que no se haya casado sino con una sola mujer, sobrio, prudente, grave, modesto, casto, amante de la hospitalidad, propio y capaz para enseñar, 3 - no dado al vino, no violento, sino moderado, no pleitista, no interesado, mas 4 - que sepa gobernar bien su casa, teniendo los hijos a raya con toda decencia. 5 - Pues si uno no sabe gobernar su casa, ¿cómo cuidará de la Iglesia de Dios? 6 - No sea neófito, o recién bautizado; porque hinchado de soberbia, no caiga en la misma condenación del diablo cuando cayó del cielo. 7 - También es necesario que tenga buena reputación entre los extraños o gentiles, para que no caiga en desprecio y en lazo del diablo. 8 - De la misma suerte los diáconos sean honestos, no dobles en sus palabras, no bebedores de mucho vino, no aplicados a negocios sucios, 9 - que traten el misterio de la fe con limpia conciencia. 10 - Y por tanto sean éstos antes probados; y así entren en el ministerio, no siendo tachados de ningún delito. 11 - Las mujeres igualmente han de ser honestas y vergonzosas, no chismosas o calumniadoras, sobrias, fieles en todo. 12 - Los diáconos sean esposos de una sola mujer, que gobiernen bien sus hijos y sus familias. 13 - Pues los que ejercitaren bien su ministerio, se granjearán un ascenso honorífico, mucha confianza para enseñar la fe de Jesucristo. 14 - Te escribo esto con la esperanza de que en breve iré a verte; 15 - y si tardare, para que sepas cómo debes portarte en la casa de Dios, que es la iglesia del Dios vivo, columna y apoyo de la verdad. 16 - Y es ciertamente grande a todas luces el misterio de la piedad, o amor divino, en que el Hijo de Dios se ha manifestado en carne mortal, ha sido justificado por el Espíritu Santo, ha sido visto de los ángeles, predicado a los gentiles, creído en el mundo, elevado a la gloria.
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