ir a: CAPITULOCap. 1CAPITULOCap. 2CAPITULOCap. 3CAPITULOCap. 4CAPITULOCap. 5CAPITULOCap. 6CAPITULOCap. 7CAPITULOCap. 8CAPITULOCap. 9CAPITULOCap. 10CAPITULOCap. 11CAPITULOCap. 12CAPITULOCap. 13CAPITULOCap. 14CAPITULOCap. 15CAPITULOCap. 16CAPITULOCap. 17CAPITULOCap. 18CAPITULOCap. 19CAPITULOCap. 20CAPITULOCap. 21CAPITULOCap. 22CAPITULOCap. 23CAPITULOCap. 24CAPITULOCap. 25CAPITULOCap. 26CAPITULOCap. 27CAPITULOCap. 28CAPITULOCap. 29CAPITULOCap. 30CAPITULOCap. 31CAPITULOCap. 32CAPITULOCap. 33CAPITULOCap. 34CAPITULOCap. 35CAPITULOCap. 36CAPITULOCap. 37CAPITULOCap. 38CAPITULOCap. 39CAPITULOCap. 40CAPITULOCap. 41CAPITULOCap. 42 | Capítulo 29: 1 - AñadiÓ también Job, continuando su parábola, y dijo: 2 - ¡Quién me diera volver a ser como en los tiempos pasados, como en aquellos días venturosos en que Dios me tenía bajo su custodia y amparo! 3 - Entonces su antorcha resplandecía sobre mi cabeza, y guiado por esta luz caminaba yo seguro entre las tinieblas; 4 - como fui en los días de mi mocedad, cuando Dios moraba secretamente en mi casa; 5 - cuando el Todopoderoso estaba conmigo, y alrededor de mí toda mi familia; 6 - cuando lavaba, por decirlo así, mis pies con la nata de la leche, y hasta las peñas me brotaban arroyos de aceite; 7 - cuando salía a las puertas de la ciudad, y allí en la plaza me disponían un asiento distinguido. 8 - Y viéndome los jóvenes se retiraban, y los ancianos se lavantaban y mantenían en pie. 9 - Los magnates no hablaban más y cerraban sus labios con el dedo. 10 - Quedaban sin hablar los capitanes, y con la lengua pegada al paladar. 11 - Bienaventurado me llamaba todo el que oía mis palabras; y decía bien de mí cualquiera que me miraba; 12 - pues yo había librado al pobre que gritaba por socorro; y al huérfano que no tenía defensor. 13 - Me llenaba de bendiciones el que hubiera perecido sin mi auxilio; y yo confortaba el corazón de la viuda desolada. 14 - Porque siempre me revestí de justicia y mi equidad me ha servido como de regio manto y diadema. 15 - Era yo ojos para el ciego y pies para el cojo. 16 - Era el padre de los pobres; y me informaba con la mayor diligencia de los pleitos de los desválidos, de que no estaba enterado. 17 - Quebrantaba las quijadas a los malvados, y les sacaba la presa de entre sus dientes. 18 - Con este tenor de vida decía yo: Moriré en paz en mi nido; y como la palma multiplicaré mis días. 19 - Está mi raíz extendida junto a la corriente de las aguas, y el rocío descansará sobre mis ramos. 20 - Se irá siempre renovando mi gloria, y mi arco, o el poder mío, será de cada día más fuerte en mis manos. 21 - Los que me escuchaban estaban aguardando mi parecer, y atendían silenciosos mi consejo. 22 - Ni una palabra se atrevían a añadir a las mías; y como rocío, así caían sobre ellos mis discursos. 23 - Me aguardaban como a la lluvia los campos, y abrían su boca como hace la tierra seca a las aguas tardías o del otoño. 24 - Si alguna vez me les mostraba risueño, de gozosos apenas lo creían; pero no quedaba sin fruto la alegría de mi semblante. 25 - Si quería ir a sus reuniones, me sentaba en el primer lugar; y estando sentado como un rey rodeado de sus guardias, no por eso dejaba de ser el consolador de los afligidos.
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