ir a: CAPITULOCap. 1CAPITULOCap. 2CAPITULOCap. 3CAPITULOCap. 4CAPITULOCap. 5CAPITULOCap. 6CAPITULOCap. 7CAPITULOCap. 8CAPITULOCap. 9CAPITULOCap. 10CAPITULOCap. 11CAPITULOCap. 12CAPITULOCap. 13CAPITULOCap. 14CAPITULOCap. 15CAPITULOCap. 16CAPITULOCap. 17CAPITULOCap. 18CAPITULOCap. 19CAPITULOCap. 20CAPITULOCap. 21CAPITULOCap. 22CAPITULOCap. 23CAPITULOCap. 24CAPITULOCap. 25CAPITULOCap. 26CAPITULOCap. 27CAPITULOCap. 28CAPITULOCap. 29CAPITULOCap. 30CAPITULOCap. 31CAPITULOCap. 32CAPITULOCap. 33CAPITULOCap. 34CAPITULOCap. 35CAPITULOCap. 36CAPITULOCap. 37CAPITULOCap. 38CAPITULOCap. 39CAPITULOCap. 40CAPITULOCap. 41CAPITULOCap. 42 | Capítulo 4: 1 - Entonces Elifaz de Temán, rompiendo el silencio, dijo: 2 - Si empezamos a razonar contigo, quizá no te gustará lo que diremos; pero, ¿quién podrá contener las palabras que ahora vienen a la boca? 3 - Tú eras antes el que amaestraba a muchos; tú dabas vigor a los agobiados. 4 - Tus palabras eran el sostén de los vacilantes, y tú fortalecías las trémulas rodillas de los débiles. 5 - Mas ahora que el azote ha descargado sobre ti, estás abatido; te ha tocado el Señor, y te has conturbado todo. 6 - ¿Dónde está tu temor de Dios? ¿Dónde tu fortaleza, tu paciencia y la perfección de tu conducta antigua? 7 - Considera, te ruego, si pereció jamás ningún inocente, o cuándo los buenos han sido exterminados. 8 - Al contrario, lo que yo he visto es que los que han cultivado el vicio, han sembrado males, y males han cogido; 9 - y han perecido a un soplo de Dios; y han quedado consumidos al aliento de la indignación divina. 10 - Así pereció el león que rugía y la leona que bramaba; y fueron desmenuzados los dientes de los leoncillos. 11 - Pereció de hambre el tigre por falta de presa, y los leoncillos se fueron cada uno por su lado. 12 - Se me dijo en cierta ocasión una palabra recóndita, y mi oído, así como a hurtadillas, percibió algo de aquel blando zumbido. 13 - En el horror de una visión nocturna, cuando suele el sueño rendir los hombres, 14 - quedé sobrecogido de pavor, y todo temblando, y se estremecieron todos mis huesos; 15 - y pasando por delante de mí un espíritu, se me erizaron los cabellos. 16 - Se me apareció uno cuyo semblante no pude conocer, un espectro delante de mis ojos, y percibí una voz delicada como de un airecillo suave, que me decía: 17 - ¿Acaso un hombre creado por Dios será tenido por justo, o podrá creerse más puro que su Hacedor? 18 - Mira que no han sido firmes sus mismos ministros, y que halló culpa hasta en sus ángeles. 19 - ¡Cuánto más serán consumidos y como roídos de la polilla, aquellos que habitan casas de barro, cimentadas sobre el polvo! 20 - De la noche a la mañana quedarán aniquilados; y por cuanto ninguno considera estas verdades, perecerán para siempre. 21 - Los restos que quedaren, serán arrancados; morirán en medio de su locura.
|