ir a: CAPITULOCap. 1CAPITULOCap. 2CAPITULOCap. 3CAPITULOCap. 4CAPITULOCap. 5CAPITULOCap. 6CAPITULOCap. 7CAPITULOCap. 8CAPITULOCap. 9CAPITULOCap. 10CAPITULOCap. 11CAPITULOCap. 12CAPITULOCap. 13CAPITULOCap. 14CAPITULOCap. 15CAPITULOCap. 16CAPITULOCap. 17CAPITULOCap. 18CAPITULOCap. 19CAPITULOCap. 20CAPITULOCap. 21CAPITULOCap. 22CAPITULOCap. 23CAPITULOCap. 24CAPITULOCap. 25CAPITULOCap. 26CAPITULOCap. 27CAPITULOCap. 28CAPITULOCap. 29CAPITULOCap. 30CAPITULOCap. 31CAPITULOCap. 32CAPITULOCap. 33CAPITULOCap. 34CAPITULOCap. 35CAPITULOCap. 36CAPITULOCap. 37CAPITULOCap. 38CAPITULOCap. 39CAPITULOCap. 40CAPITULOCap. 41CAPITULOCap. 42CAPITULOCap. 43CAPITULOCap. 44CAPITULOCap. 45CAPITULOCap. 46CAPITULOCap. 47CAPITULOCap. 48CAPITULOCap. 49CAPITULOCap. 50CAPITULOCap. 51CAPITULOCap. 52CAPITULOCap. 53CAPITULOCap. 54CAPITULOCap. 55CAPITULOCap. 56CAPITULOCap. 57CAPITULOCap. 58CAPITULOCap. 59CAPITULOCap. 60CAPITULOCap. 61CAPITULOCap. 62CAPITULOCap. 63CAPITULOCap. 64CAPITULOCap. 65CAPITULOCap. 66 | Capítulo 26: 1 - Aquel día será cantado este cántico en tierra de Judá: Sión es nuestra ciudad fuerte, el salvador será para ella muro y antemural. 2 - Abrid las puertas, y entre la gente justa, que observa la verdad o justicia de mis preceptos. 3 - Ya se ha disipado el antiguo error: Tú, ¡oh Señor!, nos conservarás la paz; la paz o reunión de todos los bienes, ya que en ti tenemos puesta nuestra esperanza. 4 - Vosotros pusisteis para siempre vuestra esperanza en el Señor, en el Señor Dios, que es nuestra fortaleza eterna. 5 - Porque él abatirá a los que se ven sublimados, humillará la ciudad altiva. La humillará hasta el suelo; la humillará hasta reducirla a polvo. 6 - La hollarán los pies, los pies del pobre; la pisarán los mendigos. 7 - La senda del justo es recta, derecha es la vereda por donde el justo camina a la felicidad. 8 - Y andando por la senda de tus juicios o leyes, hemos puesto en ti, ¡oh Señor!, nuestra confianza: Todo el deseo de nuestra alma se cifra en traer a la memoria tu Nombre. 9 - Mi alma te deseó en medio de la noche; y mientras haya aliento en mis entrañas, me dirigiré a ti desde que amanezca. Cuando hayas ejecutado tus juicios en la tierra, entonces aprenderán la justicia los moradores del mundo. 10 - Téngase compasión del impío, y no aprenderá jamás la justicia; en la tierra de los santos ha cometido él la maldad, y así no verá la gloria del Señor. 11 - Levanta, ¡oh Señor!, tu mano, y no vean ellos tu gloria; pero al fin la verán los que envidian a tu pueblo, y quedarán confundidos; y serán devorados por el fuego tus enemigos. 12 - A nosotros, Señor, nos darás la paz, porque todas nuestras obras tú nos las hiciste por medio de nosotros. 13 - Oh Señor Dios nuestro, hemos tenido otros amos fuera de ti, que nos han dominado; haz que de ti sólo y de tu nombre nos acordemos. 14 - No vuelvan a vivir los que murieron ya; ni resuciten los gigantes, que por eso tú los castigaste, y los exterminaste, y borraste del todo su memoria. 15 - Propicio fuiste, oh Señor, al pueblo de Israel, fuiste propicio a tu pueblo: ¿Por ventura has sido tú glorificado de él por haber dilatado los confines de su tierra? 16 - En la aflicción, oh Señor, entonces te buscaron; y la tribulación en que gimen, es para ellos una instrucción tuya. 17 - Como la que concibió da gritos acongojada con los dolores del parto que se acerca; tales somos nosotros, Señor, delante de ti. 18 - Concebimos y sufrimos como dolores de parto, y no hemos parido nada; mas no hacemos en esta tierra obras saludables; y por esto no se han extinguido nuestros enemigos, sus antiguos moradores. 19 - Tus muertos, Señor, tendrán nueva vida; resucitarán los muertos míos por la justicia; despertaos y cantad himnos de alabanza vosotros que habitáis en el polvo del sepulcro; porque tu rocío, ¡oh Señor!, es rocío de luz y de vida, y a la tierra de los gigantes, o impíos, tú la arruinarás. 20 - Anda, pueblo mío, entra en tus aposentos, cierra las puertas tras de ti, escóndete por un momento hasta que pase la indignación o castigo de los malos. 21 - Porque he aquí que saldrá el Señor de su celestial morada a castigar las maldades que el habitante de la tierra ha cometido contra él; y la tierra pondrá de manifiesto la sangre que ha bebido, y no ocultará más tiempo a los justos, que en ella fueron muertos.
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