ir a: CAPITULOCap. 1CAPITULOCap. 2CAPITULOCap. 3CAPITULOCap. 4CAPITULOCap. 5CAPITULOCap. 6CAPITULOCap. 7CAPITULOCap. 8CAPITULOCap. 9CAPITULOCap. 10CAPITULOCap. 11CAPITULOCap. 12CAPITULOCap. 13CAPITULOCap. 14CAPITULOCap. 15CAPITULOCap. 16CAPITULOCap. 17CAPITULOCap. 18CAPITULOCap. 19CAPITULOCap. 20CAPITULOCap. 21CAPITULOCap. 22CAPITULOCap. 23CAPITULOCap. 24CAPITULOCap. 25CAPITULOCap. 26CAPITULOCap. 27CAPITULOCap. 28 | Capítulo 27: 1 - Venida la mañana, todos los príncipes de los sacerdotes y los ancianos del pueblo tuvieron consejo contra Jesús para hacerle morir. 2 - Y declarándole reo de muerte, le condujeron atado y entregaron al presidente o gobernador, Poncio Pilato. 3 - Entonces Judas, el que le había entregado, viendo a Jesús sentenciado, arrepentido de lo hecho, restituyó las treinta monedas de plata a los príncipes de los sacerdotes y a los ancianos. 4 - Diciendo: Yo he pecado, pues he vendido la sangre inocente. A lo que dijeron ellos: A nosotros ¿qué nos importa? ¡Tú verás! 5 - Mas él, arrojando el dinero en el templo, se fue y echándose un lazo, se ahorcó. 6 - Pero los príncipes de los sacerdotes, recogidas las monedas, dijeron: No es lícito meterlas en el tesoro del templo siendo como son precio de sangre. 7 - Y habiéndolo tratado en consejo, compraron con ellas el campo de un alfarero para sepultura de los extranjeros; 8 - por lo cual se llamó dicho campo Hacéldama, esto es, Campo de sangre, y así se llama hoy día; 9 - con lo que vino a cumplirse lo que predijo el profeta Jeremías, que dice: Han recibido las treinta monedas de plata, precio del puesto en venta, según fue avaluado por los hijos de Israel; 10 - y las emplearon en la compra del campo de un alfarero, como me lo ordenó el Señor. 11 - Fue, pues, Jesús presentado ante el presidente, y el gobernador le interrogó diciendo: ¿Eres tú el rey de los judíos? Le respondió Jesús : Tú lo dices. 12 - Y por más que le acusaban los príncipes de los sacerdotes y los ancianos, nada respondió. 13 - Por lo que Pilato le dijo: ¿No oyes de cuántas cosas te acusan? 14 - Pero él a nada contestó de cuanto le dijo; de manera que el gobernador quedó en extremo maravillado. 15 - Acostumbraba el gobernador conceder por razón de la fiesta de la Pascua , la libertad de un reo, a elección del pueblo. 16 - Y teniendo a la sazón en la cárcel a uno muy famoso, llamado Barrabás, 17 - preguntó Pilato a los que habían concurrido: ¿A quién queréis que os suelte, a Barrabás, o a Jesús , que es llamado el Cristo , o Mesías?, 18 - porque sabía bien que se lo habían entregado los príncipes de los sacerdotes por envidia. 19 - Y estando él sentado en su tribunal, le envío a decir su mujer: No te mezcles en las cosas de ese justo, porque son muchas las congojas que hoy he padecido en sueños por su causa. 20 - Entretanto, los príncipes de los sacerdotes y los ancianos indujeron al pueblo a que pidiese la libertad de Barrabás y la muerte de Jesús . 21 - Así es que preguntándoles el gobernador otra vez, y diciendo: ¿A quién de los dos queréis que os suelte?, respondieron ellos: A Barrabás. 22 - Les replicó Pilato: Pues ¿qué he de hacer de Jesús , llamado el Cristo ? 23 - Dijeron todos: ¡Sea crucificado! Y el gobernador: Pero ¿qué mal ha hecho? Mas ellos comenzaron a gritar más, diciendo: ¡Sea crucificado! 24 - Con lo que viendo Pilato que nada adelantaba, antes bien, que cada vez crecía el tumulto, mandando traer agua, se lavó las manos a la vista del pueblo, diciendo: Inocente soy yo de la sangre de este justo, allá os lo veáis vosotros. 25 - A lo cual respondiendo todo el pueblo, dijo: Recaiga su sangre sobre nosotros y sobre nuestros hijos. 26 - Entonces les soltó a Barrabás; y a Jesús , después de haberlo hecho azotar, lo entregó en sus manos para que fuese crucificado. 27 - En seguida los soldados del gobernador, cogiendo a Jesús y poniéndolo en el pórtico del pretorio o palacio de Pilato, juntaron alrededor de él la cohorte, o compañía, toda entera. 28 - Y desnudándolo, lo cubrieron con un manto de púrpura. 29 - Y entretejiendo una corona de espinas, se la pusieron sobre la cabeza, y una caña por cetro en su mano derecha; y con la rodilla hincada en tierra le escarnecían diciendo: Dios te salve, Rey de los judíos. 30 - Y escupiéndolo, tomaban la caña y lo herían en la cabeza. 31 - Y después que así se mofaron de él, le quitaron el manto, y habiéndolo puesto otra vez sus propios vestidos, lo sacaron a crucificar. 32 - Al salir de la ciudad encontraron un hombre natural de Cirene, llamado Simón, al cual obligaron a que cargase con la cruz de Jesús . 33 - Y llegados al lugar que se llama Gólgota esto es, lugar del Calvario, o de las Calaveras, 34 - allí le dieron a beber vino mezclado con hiel; mas él, habiéndolo probado, no quiso beberlo. 35 - Después que le hubieron crucificado, repartieron entre sí sus vestidos, echando suertes. Con esto se cumplió la profecía que dice: Repartieron entre sí mis vestidos, y sortearon mi túnica. 36 - Y sentándose junto a él, le guardaban. 37 - Le pusieron también sobre la cabeza estas palabras, que denotaban la causa de su condenación: Este es Jesús , el Rey de los Judíos. 38 - Al mismo tiempo fueron crucificados con él dos ladrones, uno a la diestra y otro a la siniestra. 39 - Y los que pasaban por allí lo insultaban y escarnecían, meneando la cabeza y diciendo: 40 - ¡Hola!, tú que derribas el templo de Dios y en tres días lo reedificas, sálvate a ti mismo; si eres el Hijo de Dios, desciende de la cruz. 41 - De la misma manera también los príncipes de los sacerdotes, a una con los escribas y los ancianos, insultándole decían: 42 - A otros ha salvado, y no puede salvarse a sí mismo; si es el Rey de Israel, baje ahora de la cruz y creeremos en él; 43 - él pone su confianza en Dios; pues si Dios le ama tanto, líbrele ahora, ya que él mismo decía: Yo soy el Hijo de Dios. 44 - Y eso mismo le echaban en cara aun los ladrones que estaban crucificados en su compañía. 45 - Mas desde el mediodía hasta las tres de la tarde quedó toda la tierra cubierta de tinieblas. 46 - Y cerca de las tres de la tarde exclamó Jesús con una gran voz, diciendo: ELI, ELI, ¿LAMMA SABACTANI? Esto es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? 47 - Lo que oyendo algunos de los presentes, decían: A Elías llama éste. 48 - Y luego, corriendo uno de ellos, tomó una esponja, la empapó en vinagre, y puesta en la punta de una caña, se la daba a chupar. 49 - Los otros decían: Dejad, veamos si viene Elías a librarle. 50 - Entonces Jesús , clamando de nuevo con una voz grande y sonora, entregó su espíritu. 51 - Y al momento el velo del templo se rasgó en dos partes, de arriba abajo, y la tierra tembló, y se partieron las piedras; 52 - y los sepulcros se abrieron, y los cuerpos de muchos santos que habían muerto resucitaron, 53 - y saliendo de los sepulcros después de la resurrección de Jesús , vinieron a la ciudad santa, y se aparecieron a muchos. 54 - Entretanto el centurión y los que con él estaban guardando a Jesús , visto el terremoto y las cosas que sucedían, se llenaron de gran temor, y decían: Verdaderamente este hombre era Hijo de Dios. 55 - Estaban también allí, a lo lejos, muchas mujeres, que habían seguido a Jesús desde Galilea para cuidarlo. 56 - De las cuales eran María Magdalena, y María madre de Santiago y de José, y la madre de los hijos de Zebedeo. 57 - Siendo ya tarde, compareció un hombre rico, natural de Arimatea, llamado José, el cual era también discípulo de Jesús . 58 - Este se presentó a Pilato y le pidió el cuerpo de Jesús , el cual mandó Pilato que se le entregase. 59 - José, pues, tomando el cuerpo de Jesús , le envolvió en una sábana limpia. 60 - Y lo colocó en un sepulcro suyo que había hecho abrir en una peña, y no había servido todavía; y arrimando una gran piedra, cerró la boca del sepulcro, y se fue. 61 - Estaban allí María Magdalena y la otra María, sentadas enfrente del sepulcro. 62 - Al día siguiente, que era el de después de la preparación del sábado, o el sábado mismo, acudieron junto a Pilato los príncipes de los sacerdotes y los fariseos, 63 - diciendo: Señor, nos hemos acordado que aquel impostor, estando todavía en vida, dijo: Después de tres días resucitaré. 64 - Manda, pues, que se guarde el sepulcro hasta el tercer día; para que no vayan quizás de noche sus discípulos y lo hurten, y digan a la plebe: Ha resucitado de entre los muertos; y sea el último engaño peor que el primero. 65 - Les respondió Pilato: Ahí tenéis la guardia: Id y ponedla como os parezca. 66 - Con eso, yendo allá aseguraron bien el sepulcro, sellando la piedra y poniendo guardias.
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