ir a: CAPITULOCap. 1CAPITULOCap. 2CAPITULOCap. 3CAPITULOCap. 4CAPITULOCap. 5CAPITULOCap. 6CAPITULOCap. 7CAPITULOCap. 8CAPITULOCap. 9CAPITULOCap. 10CAPITULOCap. 11CAPITULOCap. 12CAPITULOCap. 13CAPITULOCap. 14CAPITULOCap. 15CAPITULOCap. 16CAPITULOCap. 17CAPITULOCap. 18CAPITULOCap. 19CAPITULOCap. 20CAPITULOCap. 21CAPITULOCap. 22CAPITULOCap. 23CAPITULOCap. 24 | Capítulo 18: 1 - Les propuso también esta parábola, para hacer ver que conviene orar perseverantemente y no desfallecer, 2 - diciendo: En cierta ciudad había un juez, que ni tenía temor de Dios, ni respeto a hombre alguno. 3 - Vivía en la misma ciudad una viuda, la cual solía ir a él, diciendo: Hazme justicia de mi contrario. 4 - Mas el juez en mucho tiempo no quiso hacérsela. Pero después dijo para consigo: Aunque yo no temo a Dios, ni respeto a hombre alguno, 5 - con todo, para que me deje en paz esta viuda, le haré justicia, a fin de que no venga de continuo a romperme la cabeza. 6 - Ved, añadió el Señor, lo que dijo ese juez inicuo. 7 - Y ¿Dios dejará de hacer justicia a sus escogidos que claman a él día y noche, y sufrirá que se les oprima? 8 - Os aseguro que no tardará en vengarlos. Pero cuando viniere el Hijo del hombre, ¿os parece que hallará fe sobre la tierra? 9 - Dijo asimismo a ciertos hombres que presumían de justos, y despreciaban a los demás, esta parábola: 10 - Dos hombres subieron al templo a orar, el uno era fariseo, y el otro publicano. 11 - El fariseo, puesto en pie, oraba en su interior de esta manera: ¡Oh Dios!, yo te doy gracias de que no soy como los demás hombres, que son ladrones, injustos, adúlteros; ni tampoco como este publicano. 12 - Ayuno dos veces a la semana; pago los diezmos de todo lo que poseo. 13 - El publicano, al contrario, puesto allá lejos, ni aun los ojos osaba levantar al cielo; sino que se daba golpes de pecho, diciendo: Dios mío, ten misericordia de mí, que soy un pecador. 14 - Os declaro, pues, que éste volvió a su casa, justificado, mas no el otro; porque todo aquel que se ensalza, será humillado; y el que se humilla, será ensalzado. 15 - Y le traían también algunos niños para que los tocase. Lo cual viendo los discípulos, lo impedían con ásperas palabras. 16 - Mas Jesús llamando a sí los niños dijo: Dejad venir a mí los niños, y no se lo vedéis; porque de quienes son como éstos es el reino de Dios. 17 - En verdad os digo, que quien no recibiere el reino de Dios como un niño, no entrará en él. 18 - Un joven, sujeto de distinción, le hizo esta pregunta: Buen Maestro, ¿qué podré yo hacer a fin de alcanzar la vida eterna? 19 - Le respondió Jesús : ¿Por qué me llamas bueno? Nadie es bueno sino Dios. 20 - Ya sabes los mandamientos: No matarás. No cometerás adulterio. No hurtarás. No dirás falso testimonio. Honra a tu padre y ma-dre. 21 - Dijo él: Todos estos mandamientos los he guardado desde mi mocedad. 22 - Lo cual oyendo Jesús , le dijo: Todavía te falta una cosa: Vende todos tus haberes, dalos a los pobres, y tendrás un tesoro en el cielo; y después ven, y sígueme. 23 - Al oír esto, se entristeció; porque era sumamente rico. 24 - Y Jesús viéndole sobrecogido de tristeza, dijo: ¡Oh cuán dificultosamente los adinerados entrarán en el reino de Dios! 25 - Porque más fácil es a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el reino de Dios. 26 - Y dijeron los que le escuchaban: ¿Pues quién podrá salvarse? 27 - Les respondió Jesús : Lo que es imposible a los hombres, a Dios es posible. 28 - Entonces dijo Pedro: Bien ves que nosotros hemos dejado todos las cosas, y te hemos seguido. 29 - Les dijo Jesús : En verdad os digo, ninguno hay que haya dejado casa, o padres, o hermanos, o esposa, o hijos, por amor del reino de Dios, 30 - que no reciba mucho más en este siglo y en el venidero la vida eterna. 31 - Después tomando Jesús aparte a los doce apóstoles, les dijo: Ya veis que subimos a Jerusalén , donde se cumplirán todas las cosas que fueron escritas por los profetas acerca del Hijo del hombre; 32 - porque será entregado en manos de los gentiles, y escarnecido, y azotado, y escupido; 33 - y después que le hubieren azotado, le darán la muerte: y al tercer día resucitará. 34 - Pero ellos ninguna de estas cosas comprendieron; antes era éste un lenguaje desconocido para ellos, ni entendían el significado de las palabras dichas. 35 - Y al acercarse a Jericó , estaba un ciego sentado a la orilla del camino, pidiendo limosna. 36 - Y sintiendo el tropel de la gente que pasaba, preguntó qué novedad era aquella. 37 - Le dijeron que Jesús Nazareno pasaba por allí de camino. 38 - Y al punto se puso a gritar: ¡Jesús , hijo de David, ten piedad de mí! 39 - Los que iban delante, le reprendían para que callase. Pero él levantaba mucho más el grito: ¡Hijo de David, ten piedad de mí! 40 - Se detuvo entonces Jesús , y mandó traerlo a su presencia; y cuando lo tuvo ya cerca, le preguntó, 41 - diciendo: ¿Qué quieres que te haga? Señor, respondió él, que yo tenga vista. 42 - Le dijo Jesús : Tenla: y sábete que tu fe te ha salvado. 43 - Y al instante vio, y le seguía celebrando las grandezas de Dios. Y todo el pueblo, cuando vio esto, alabó a Dios.
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