ir a: CAPITULOCap. 1CAPITULOCap. 2CAPITULOCap. 3CAPITULOCap. 4CAPITULOCap. 5CAPITULOCap. 6CAPITULOCap. 7CAPITULOCap. 8CAPITULOCap. 9CAPITULOCap. 10CAPITULOCap. 11CAPITULOCap. 12CAPITULOCap. 13CAPITULOCap. 14CAPITULOCap. 15CAPITULOCap. 16CAPITULOCap. 17CAPITULOCap. 18CAPITULOCap. 19CAPITULOCap. 20CAPITULOCap. 21CAPITULOCap. 22CAPITULOCap. 23CAPITULOCap. 24 | Capítulo 4: 1 - Jesús , pues, lleno del Espíritu Santo, partió del Jordán, y fue conducido por el mismo Espíritu al desierto, 2 - donde estuvo cuarenta días, y era tentado del diablo. En cuyos días no comió nada, y al cabo de ellos tuvo hambre. 3 - Por lo que le dijo el diablo: Si tú eres el Hijo de Dios, di a esta piedra que se convierta en pan. 4 - Les respondió Jesús : Escrito está: No vive de sólo pan el hombre, sino de todo lo que Dios dice. 5 - Entonces el diablo le condujo a un elevado monte, y le puso a la vista en un instante todos los reinos de la tierra, 6 - y le dijo: Yo te daré todo este poder y la gloria de estos reinos; porque se me han dado a mí, y los doy a quien quiero. 7 - Si tú quieres, pues, adorarme, serán todos tuyos. 8 - Jesús , en respuesta le dijo: Escrito está: Adorarás al Señor Dios tuyo, y a él sólo servirás. 9 - Y lo llevó aún a Jerusalén , lo puso sobre el pináculo del templo, y le dijo: Si tú eres el Hijo de Dios, échate de aquí abajo. 10 - Porque está escrito que mandó a sus ángeles que te guarden, 11 - y que te lleven en las palmas de sus manos, para que no tropiece tu pie contra ninguna piedra. 12 - Jesús le replicó: Dicho está también: No tentarás al Señor Dios tuyo. 13 - Acabadas todas estas tentaciones, el diablo se retiró de él, hasta otro tiempo. 14 - Entonces Jesús por impulso del Espíritu retornó a Galilea, y corrió luego su fama por toda la comarca. 15 - El enseñaba en sus sinagogas, y era estimado y honrado de todos. 16 - Habiendo ido a Nazaret donde se había criado, entró, según su costumbre, el día de sábado en la sinagoga, y se levantó para encargarse de la leyenda e interpretación. 17 - Le fue dado el libro del profeta Isaías. Y abriéndolo, halló el lugar donde estaba escrito: 18 - El Espíritu del Señor reposó sobre mí, por lo cual me ha consagrado con su unción divina, y me ha enviado a dar buenas nuevas a los pobres; a curar a los que tienen el corazón contrito; 19 - a anunciar libertad a los cautivos, y a los ciegos vista; a soltar a los que están oprimidos; a promulgar el año de las misericordias del Señor, y el día de la retribución. 20 - Y arrollado o cerrado, el libro, se lo entregó al ministro, y se sentó. Todos en la sinagoga tenían fijos en él los ojos. 21 - Su discurso lo comenzó diciendo: La Escritura que acabáis de oír hoy se ha cumplido. 22 - Y todos le daban elogios y estaban pasmados de las palabras tan llenas de gracia, que salían de sus labios, y decían: ¿No es éste el hijo de José el carpintero? 23 - Les dijo él: Sin duda que me aplicaréis aquel refrán: Médico, cúrate a ti mismo; todas las grandes cosas que hemos oído que has hecho en Cafarnaúm, hazlas también aquí en tu patria. 24 - Mas añadió luego: En verdad os digo, que ningún profeta es bien recibido en su patria. 25 - Por cierto os digo, que muchas viudas había en Israel en tiempo de Elías cuando el cielo estuvo sin llover tres años y seis meses, siendo grande el hambre por toda la tierra; 26 - y a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino que lo fue a una mujer viuda en Sarepta, ciudad gentil del territorio de Sidón. 27 - Había asimismo muchos leprosos en Israel en tiempo del profeta Eliseo; y ninguno de ellos fue curado por este profeta, sino que lo fue Naamán, natural de Siria. 28 - Al oír estas cosas todos en la sinagoga montaron en cólera. 29 - Y levantándose alborotados le arrojaron fuera de la ciudad: y lo condujeron hasta la cima del monte, sobre el cual estaba su ciudad edificada, con ánimo de despeñarlo. 30 - Pero Jesús , pasando por medio de ellos, iba su camino, o se iba retirando. 31 - Y bajó a Cafarnaúm, ciudad de Galilea, donde enseñaba al pueblo en los días de sábado. 32 - Y estaban asombrados de su doctrina, porque su modo de predicar era de gran autoridad. 33 - Estaba en la sinagoga cierto hombre poseído de un demonio inmundo, el cual gritó con gran voz, 34 - diciendo: Déjanos en paz, ¿qué tenemos nosotros que ver contigo, oh Jesús Nazareno? ¿Has venido a exterminarnos? Ya sé quién eres, eres el Santo de Dios. 35 - Mas Jesús , increpándole, le dijo: Enmudece, y sal de ese hombre. Y el demonio, habiéndole arrojado al suelo en medio de todos, salió de él, sin hacerle daño alguno. 36 - Con lo que todos se atemorizaron, y conversando unos con otros decían: ¿Qué es esto? El manda con autoridad y poderío a los espíritus inmundos, y van fuera. 37 - Con esto se iba esparciendo la fama de su nombre por todo aquel país. 38 - Y saliendo Jesús de la sinagoga, entró en casa de Simón. Estaba la suegra de Simón con una fuerte calentura; y le suplicaron por su alivio. 39 - Y él arrimándose a la enferma, mandó a la calentura que la dejase; y la dejó libre. Y levantándose entonces de la cama se puso a servirles. 40 - Puesto el sol, todos los que tenían enfermos de varias dolencias, se los traían. Y él los curaba con poner sobre cada uno las manos. 41 - De muchos salían los demonios gritando y diciendo: Tú eres el Hijo de Dios; y con amenazas les prohibía decir que sabían que él era el Cristo . 42 - Y partiendo luego que fue de día, se iba a un lugar desierto, y las gentes le anduvieron buscando, y no pararon hasta encontrarle; y hacían por detenerle, no queriendo que se apartase de ellos. 43 - Mas él les dijo: Es necesario que yo predique también a otras ciudades la buena nueva del reino de Dios; pues para eso he sido enviado. 44 - Y así andaba predicando en las sinagogas de Galilea.
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