ir a: CAPITULOCap. 1CAPITULOCap. 2CAPITULOCap. 3CAPITULOCap. 4CAPITULOCap. 5CAPITULOCap. 6CAPITULOCap. 7CAPITULOCap. 8CAPITULOCap. 9CAPITULOCap. 10CAPITULOCap. 11CAPITULOCap. 12CAPITULOCap. 13CAPITULOCap. 14CAPITULOCap. 15CAPITULOCap. 16CAPITULOCap. 17CAPITULOCap. 18CAPITULOCap. 19CAPITULOCap. 20CAPITULOCap. 21 | Capítulo 12: 1 - Seis días antes de la Pascua volvió Jesús a Betania, donde vivía Lázaro a quien Jesús resucitó. 2 - Aquí le dispusieron una cena, Marta servía, y Lázaro era uno de los que estaban a la mesa con él. 3 - Y María tomó una libra de ungüento o perfume de nardo puro, y de gran precio, y lo derramó sobre los pies de Jesús , y los enjugó con sus cabellos; y se llenó la casa de la fragancia del perfume. 4 - Por lo cual Judas Iscariote, uno de sus discípulos, aquel que le había de entregar, dijo: 5 - ¿Por qué no se ha vendido este perfume por trescientos denarios, para limosna de los pobres? 6 - Esto dijo, no porque él pasase algún cuidado por los pobres, sino porque era ladrón y teniendo la bolsa, llevaba o defraudaba el dinero que se echaba en ella. 7 - Pero Jesús respondió: Dejadla que lo emplee para honrar de antemano el día de mi sepultura. 8 - Pues en cuanto a los pobres, los tenéis siempre con vosotros; pero a mí no me tenéis siempre. 9 - Entretanto una gran multitud de judíos, luego que supieron que Jesús estaba allí, vinieron, no sólo por Jesús , sino también por ver a Lázaro, a quien había resucitado de entre los muertos. 10 - Por eso los príncipes de los sacerdotes deliberaron quitar también la vida a Lázaro, 11 - visto que muchos judíos por su causa se apartaban de ellos, y creían en Jesús . 12 - Al día siguiente, una gran muchedumbre, que habían venido a la fiesta, habiendo oído que Jesús estaba para llegar a Jerusalén , 13 - cogieron ramos de palmas y salieron a recibirle, gritando: ¡Hosanna! ¡Bendito sea el que viene en nombre del Señor, el rey de Israel! 14 - Halló Jesús un burro, y montó en él, según está escrito: 15 - No tienes que temer, hija de Sión: Mira a tu rey que viene sentado sobre un burro. 16 - Los discípulos por entonces no reflexionaron sobre esto; mas cuando Jesús hubo entrado en su gloria, se acordaron que tales cosas estaban escritas de él, y que ellos mismos las cumplieron. 17 - Y la multitud que estaba con Jesús , cuando llamó a Lázaro del sepulcro, y le resucitó de entre los muertos, daba testimonio de él. 18 - Por esta causa salió tanta gente a recibirle, por haber oído que había hecho este milagro. 19 - En vista de lo cual se dijeron unos a otros los fariseos. ¿Véis cómo no adelantamos nada? He aquí que todo el mundo se va con él. 20 - Al mismo tiempo ciertos gentiles de los que habían venido para adorar a Dios en la fiesta, 21 - se acercaron a Felipe, natural de Betsaida en Galilea, y le hicieron esta súplica: Señor, deseamos ver a Jesús . 22 - Felipe fue y lo dijo a Andrés; y Andrés y Felipe juntos, se lo dijeron a Jesús . 23 - Jesús les respondió, diciendo: Venida es la hora en que debe ser glorificado el Hijo del hombre. 24 - En verdad, en verdad os digo que si el grano de trigo, después de echado en la tierra, no muere, queda infecundo; pero si muere, produce mucho fruto. 25 - Así el que ama desordenadamente su alma, la perderá; mas el que aborrece o mortifica su alma en este mundo, la conserva para la vida eterna. 26 - El que me sirve, sígame; que donde yo estoy, allí estará también el que me sirve; y a quien me sirviere, le honrará mi Padre. 27 - Pero ahora mi alma se ha conturbado. Y ¿qué diré? ¡Oh Padre!, líbrame de esta hora. Mas no, que para esa misma hora he venido al mundo. 28 - ¡Oh Padre! glorifica tu santo Nombre. Al momento se oyó del cielo esta voz: Le he glorificado ya, y le glorificaré todavía más. 29 - La gente que allí estaba, y oyó el sonido de esta voz, decía que aquello había sido un trueno. Otros decían: Un ángel le ha hablado. 30 - Jesús les respondió, y dijo: Esta voz no ha venido por mí, sino por vosotros. 31 - Ahora mismo va a ser juzgado el mundo; ahora el príncipe de este mundo va a ser lanzado fuera. 32 - Y cuando yo sea levantado en alto en la tierra, todo lo atraeré a mí. 33 - (Esto lo decía para significar de qué muerte había de morir). 34 - Le replicó la gente: Nosotros sabemos por la ley, que el Cristo debe vivir eternamente; pues ¿cómo dices que debe ser levantado en alto o crucificado el Hijo del hombre? ¿Quién es ese Hijo del hombre? 35 - Les respondió Jesús : La luz aún está entre vosotros por un poco de tiempo. Caminad, pues, mientras tenéis luz, para que las tinieblas no os sorprendan; que quien anda entre tinieblas, no sabe adónde va, 36 - mientras tenéis luz, creed en la luz, para que seáis hijos de la luz. Estas cosas les dijo Jesús ; y fue, y se escondió de ellos. 37 - El caso es que con haber hecho Jesús delante de ellos tantos milagros, no creían en él. 38 - De suerte que vinieron a cumplirse las palabras que dijo el profeta Isaías: ¡Oh Señor! ¿quién ha creído lo que oyó de nosotros? ¿Y de quién ha sido conocido el brazo del Señor? 39 - Por eso no podían creer, Isaías dijo también: 40 - Cegó sus ojos y endureció su corazón, para que con los ojos no vean, y no perciban en su corazón por temor de convertirse, y de que yo los cure. 41 - Esto dijo Isaías cuando vio la gloria del Mesías y habló de él. 42 - No obstante, hubo aun de los magnates muchos que creyeron en él; mas por temor de los fariseos no lo confesaban, para que no los echasen de la sinagoga. 43 - Y es que amaron más la gloria o estimación de los hombres, que la gloria de Dios. 44 - Jesús , pues, alzó la voz, y dijo: Quien cree en mí, no cree solamente en mí, sino en aquel que me ha enviado. 45 - Y el que a mí me ve, ve al que me envió. 46 - Yo, que soy la luz, he venido al mundo, para que quien cree en mí no permanezca entre las tinieblas. 47 - Que si alguno oye mis palabras, y no las observa, yo no le doy la sentencia, pues no he venido ahora a juzgar al mundo, sino a salvarlo. 48 - Quien me menosprecia, y no recibe mis palabras, ya tiene juez que le juzgue; la palabra que yo he predicado, ésa será la que le juzgue el último día; 49 - puesto que yo no he hablado de mí mismo, sino que el Padre que me envió, él mismo me ordenó lo que debo decir, y cómo he de hablar. 50 - Y yo sé que lo que él me ha mandado enseñar, es lo que conduce a la vida eterna. Las cosas, pues, que yo hablo, las digo COMO EL PADRE ME LAS HA DICHO.
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