Jueces
Regresar a la Sagrada Biblia

ir a:
CAPITULOCap. 1CAPITULOCap. 2CAPITULOCap. 3CAPITULOCap. 4CAPITULOCap. 5CAPITULOCap. 6CAPITULOCap. 7CAPITULOCap. 8CAPITULOCap. 9CAPITULOCap. 10CAPITULOCap. 11CAPITULOCap. 12CAPITULOCap. 13CAPITULOCap. 14CAPITULOCap. 15CAPITULOCap. 16CAPITULOCap. 17CAPITULOCap. 18CAPITULOCap. 19CAPITULOCap. 20CAPITULOCap. 21
Capítulo 9:
1 - Por este tiempo Abimelec, hijo de Jerobaal, se fue a Siquem a los hermanos de su madre, y trató con ellos y con toda la parentela de la casa del padre de su madre, diciendo:
2 - Proponed a todos los ciudadanos de Siquem: ¿Qué es lo que os parece mejor: que os dominen setenta hombres hijos todos de Jerobaal, o que uno solo sea el Señor? Y considerad al mismo tiempo que yo soy carne y sangre vuestra.
3 - Propusieron, pues, los hermanos de su madre todas estas razones a todos los ciudadanos de Siquem, e inclinaron su corazón a favor de Abimelec, diciendo: El es nuestro hermano.
4 - Y le dieron setenta siclos de plata del templo de Baalberit. Con los cuales tomó a su sueldo gente necesitada y vagamunda, que lo siguió.
5 - Y pasando a la casa de su padre, en Efra, degolló a todos sus setenta hermanos, hijos de Jerobaal, sobre una misma piedra: escapando solamente Joatam, el hijo más pequeño de Jerobaal, que se quedó escondido.
6 - Y se congregaron todos los vecinos de Siquem, y los de la ciudad de Mello; y fueron y alzaron por rey a Abimelec, junto a la encina que estaba en Siquem.
7 - Lo cual entendido por Joatam, subió al monte de Garizim, y puesto sobre la cumbre, clamó a voz en grito, y dijo: Ciudadanos de Siquem, oídme; así os oiga Dios;
8 - se juntaron los árboles para ungir un rey sobre ellos, y dijeron al olivo: Reina sobre nosotros.
9 - El cual respondió: ¿Cómo puedo yo desamparar mi pingüe licor de que se sirven los dioses y los hombres, por ir a ser superior entre los árboles?
10 - Dijeron, pues, los árboles a la higuera: Ven y reina sobre nosotros.
11 - La cual les respondió: ¿Debo yo abandonar la dulzura y suavidad de mi fruto, por ir a ser superior entre los otros árboles?
12 - Se dirigieron después los árboles a la vid, diciendo: ven y reina sobre nosotros.
13 - La cual les respondió: Pues qué, ¿puedo yo abandonar mi vino, que alegra a Dios en los sacrificios, y a los hombres en los convites, a trueque de ser reina de los árboles?
14 - Finalmente los árboles todos dijeron a la zarza: Ven y reina sobre nosotros.
15 - La cual respondió: Si es que con verdad y buena fe me constituís por reina vuestra, venid y reposad a mi sombra: y si no, salga fuego de la zarza y ábrase los cedros del Líbano.
16 - Ahora, pues, considerad si habéis hecho una acción justa e inocente, en constituir por rey vuestro a Abimelec; si os habéis portado bien con Jerobaal y su casa, correspondiendo a los beneficios de aquel que combatió por vosotros,
17 - y expuso su vida a los peligros por libertaros del poder de los madianitas,
18 - vosotros que ahora os habéis alzado contra la casa de mi padre, y degollado a sus hijos, setenta personas sobre una misma piedra, y constituido por rey sobre los habitantes de Siquem a Abimelec, hijo de una esclava suya, porque es vuestro hermano;
19 - si os habéis, pues, portado con justicia y sin pecado con Jerobaal y su casa, regocijaos hoy con Abimelec, y regocíjese Abimelec con vosotros.
20 - Mas si habéis obrado perversamente, salga fuego de Abimelec, y devore a los vecinos de Siquem y la ciudad de Mello; salga igualmente fuego de los vecinos de Siquem y de la ciudad de Mello; que devore a Abimelec.
21 - Dicho esto, huyó, y se fue a Bera, donde habitó por temor de su hermano Abimelec.
22 - Reinó, pues, Abimelec sobre Israel tres años.
23 - Pero envió el Señor un espíritu pésimo entre Abimelec y los habitantes de Siquem: los cuales comenzaron a detestarle,
24 - echando la culpa de la muerte atroz de los setenta hijos de Jerobaal y de la efusión de su sangre a dicho Abimelec su hermano y demás principales de Siquem que le habían ayudado.
25 - Y así armaron asechanzas contra él en lo alto de los montes, y mientras aguardaban que viniera, o pasara, cometían atracos, saqueando a los pasajeros, de lo cual fue avisado Abimelec.
26 - Entretanto llegó Gaal, hijo de Obed, con sus hermanos y entró en Siquem; con cuya venida cobrando ánimo los vecinos de Siquem,
27 - salieron por los campos, talaron las viñas de Abimelec y de los suyos, y pisaron las uvas; y formando danzas de cantores entraron en el templo de su dios; y mientras comían y bebían maldecían a Abimelec;
28 - gritando Gaal, hijo de Obed: ¿Quién es Abimelec y qué ciudad es Siquem para que nos sujetemos a él? ¿Por ventura no es éste el hijo de Jerobaal? ¿El que ha destinado a un Zebul, criado suyo para mandar a los descendientes de Emor, padre de Siquem? Pues, ¿Por qué nosotros hemos de estarle sujetos?
29 - ¡Ojalá me diese alguno el mando de este pueblo, para quitar de en medio a Abimelec! Entretanto se avisó a Abimelec, para que juntase un ejército numeroso y viniese.
30 - Porque Zebul, gobernador de la ciudad, oídas las palabras de Gaal, hijo de Obed, montó en gran cólera,
31 - y envió secretamente mensajeros a Abimelec diciendo: Mira que Gaal, hijo de Obed, ha venido a Siquem, con todos los de su parentela, y anda levantando la ciudad contra ti.
32 - Sal, pues, de noche con la tropa que tienes contigo, y estate escondido en los campos;
33 - y muy de mañana, cuando esté para salir el sol, déjate caer sobre la ciudad; y cuando Gaal salga contra ti con su gente, haz contra él lo que pudieres.
34 - Abimelec, pues, marchó de noche con todo su ejército, y puso emboscadas en cuatro partes junto a Siquem.
35 - Saliendo Gaal, hijo de Obed, se puso a la entrada de la puerta de la ciudad. Entonces salió Abimelec de la emboscada con todo su ejército.
36 - En viendo Gaal aquella gente, dijo a Zebul: ¿No ves qué gentío desciende de los montes? Zebul le respondió: Las sombras de los montes se te presentan como cabezas de hombres, y en esto está tu engaño.
37 - Replicó Gaal: Mira cómo se descuelga la gente del cerro intermedio: y un escuadrón tira por el camino que va hacia la encina.
38 - Le dijo Zebul: ¿Dónde está ahora aquel tu orgullo con que decías: ¿Quién es Abimelec para que hayamos de estarle sujetos? ¿No es ésa la gente que despreciabas? Sal y pelea contra él.
39 - Salió, pues, Gaal delante de todo el pueblo de Siquem y vino a las manos con Abimelec,
40 - el cual lo hizo huir; y persiguiéndolo lo obligó a meterse en la ciudad, y perecieron muchísimos de los suyos hasta la puerta de Siquem.
41 - Abimelec se detuvo en Ruma; pero Zebul, juntando los de su partido, echó de la ciudad a Gaal y a sus compañeros, no permitiendo que permanecieran dentro.
42 - Sin embargo, al día siguiente el pueblo de Siquem del partido de Gaal salió a campaña; de lo cual avisado Abimelec,
43 - movió su ejército, y lo dividió en tres escuadrones, armando emboscadas en el campo. Y viendo que el pueblo salía de la ciudad, se levantó y se echó sobre ellos
44 - con su escuadrón, cercando y batiendo la ciudad. Entretanto los otros dos escuadrones iban persiguiendo a los contrarios desparramados por el campo.
45 - Estuvo, pues, Abimelec batiendo todo aquel día la ciudad, hasta que la tomó; y pasando a cuchillo a todos sus habitantes, la arrasó y aun la sembró de sal.
46 - Como hubiesen oído esto los que moraban en la torre de Siquem, se retiraron al templo de su dios Berit, en donde habían hecho alianza con Abimelec, y de lo cual le venía al lugar aquel nombre de Berit: lugar que estaba muy fortificado.
47 - Abimelec por su parte oyendo que los refugiados en la torre de Siquem estaban allí todos hacinados,
48 - subió al monte de Selmón con toda su gente, y tomando una segur cortó la rama de un árbol, y echándosela al hombro, dijo a sus compañeros: Haced presto lo que me veis hacer.
49 - Ellos luego cortando a porfía ramas de árboles seguían a su caudillo; y cercando con ellas las fortalezas, le pusieron fuego; por manera que con el humo y las llamas perecieron mil personas entre hombres y mujeres de los que se habían acogido en la torre de Siquem.
50 - Partido de aquí Abimelec, fue a la ciudad de Tebes; la que bloqueó y sitió con su ejército.
51 - Había en medio de la ciudad una torre muy alta, donde se había refugiado toda la gente así hombres como mujeres, y todos los principales de la ciudad: y habiendo cerrado y asegurado bien la puerta, se colocaron sobre el techo de la torre para defenderse.
52 - Y llegando Abimelec al pie de la torre, la combatía valerosamente, y acercándose a la puerta procuraba incendiarla;
53 - cuando he aquí que una mujer, arrojando desde arriba un pedazo de una piedra de molino dio con ella en la cabeza de Abimelec, y le rompió el cerebro.
54 - Entonces Abimelec, llamando a toda prisa a su escudero, le dijo: Saca tu espada, y mátame; porque no se diga que fui muerto por una mujer. El escudero, ejecutando el mandato, lo acabó de matar.
55 - Y muerto que fue, todos los israelitas que le seguían se volvieron a sus casas.
56 - Así dio Dios a Abimelec el pago del mal que había hecho contra su padre, matando a sus setenta hermanos.
57 - Y así también pagaron los siquemitas la pena de cuanto habían hecho, y les alcanzó la maldición de Joatam, hijo de Jerobaal.