ir a: CAPITULOCap. 1CAPITULOCap. 2CAPITULOCap. 3CAPITULOCap. 4CAPITULOCap. 5CAPITULOCap. 6CAPITULOCap. 7CAPITULOCap. 8CAPITULOCap. 9CAPITULOCap. 10CAPITULOCap. 11CAPITULOCap. 12CAPITULOCap. 13CAPITULOCap. 14CAPITULOCap. 15CAPITULOCap. 16CAPITULOCap. 17CAPITULOCap. 18CAPITULOCap. 19CAPITULOCap. 20CAPITULOCap. 21CAPITULOCap. 22CAPITULOCap. 23CAPITULOCap. 24CAPITULOCap. 25CAPITULOCap. 26CAPITULOCap. 27CAPITULOCap. 28CAPITULOCap. 29CAPITULOCap. 30CAPITULOCap. 31 | Capítulo 24: 1 - No envidies a los hombres malos, ni desees estar en su compañía; 2 - porque su ánimo está meditando robos, y hablando siempre embustes sus labios. 3 - Con la sabiduría se edificará la casa, y se consolidará con la prudencia. 4 - Por medio de la ciencia se henchirán las recámaras de toda suerte de bienes y preciosidades. 5 - El varón sabio está lleno de fortaleza de espíritu, y es esforzado y vigoroso el ánimo del que tiene ciencia. 6 - Puesto que la guerra se dirige con el buen orden y disciplina; y donde hay muchos y sabios consejeros allí habrá prosperidad. 7 - Ardua cosa es para el insensato la sabiduría; no abrirá él su boca en público o en los tribunales. 8 - Insensato será quien se propone el hacer mal. 9 - Peca el necio hasta en lo que piensa; abominado es de los hombres todo hombre insolente. 10 - Si en tiempo de la adversidad desmayares, perdiendo la esperanza, descaecerá tu fuerza. 11 - Procura salvar a los justos que son condenados a muerte, y haz lo posible por librar a los inocentes que van a ser arrastrados al suplicio. 12 - Si dijeres: no alcanza a ello mis fuerzas, sábete que aquel que ve los corazones, lo conoce bien; y nada se le pasa por alto al salvador de tu alma, el cual ha de remunerar al hombre según sus obras. 13 - Come, hijo mío, la miel, que es cosa buena; gusta el panal, pues será dulcísimo a tu paladar. 14 - Tal será también para tu alma la doctrina de la sabiduría, con cuya adquisición tendrás esperanza en los últimos días, y esperanza que no será frustrada. 15 - No andes acechando ni buscando delitos en casa del justo, no perturbes su reposo; 16 - porque siete veces caerá el justo, y siempre volverá a levantarse; al contrario, los impíos se despeñarán más y más en el mal. 17 - No te alegres de la caída de tu enemigo, ni se regocige tu corazón en su ruina, 18 - para que el Señor, que lo está viendo, no se ofenda, y aparte de él y traslade a ti su enojo. 19 - No porfíes con los malvados; ni tengas envidia de los impíos; 20 - porque los malos no tienen esperanza alguna para lo venidero; y la lámpara o el esplendor de los impíos se apagará. 21 - Teme, hijo mío, al Señor y al rey; y no te acompañes con los insolentes o revoltosos; 22 - porque de repente se desplomará sobre ellos la perdición. ¿Y quién sabe los suplicios que padecerán? 23 - Digo también a los sabios: ¿Es cosa mala, cuando se juzga, tener miramientos a personas? 24 - Aquellos jueces que dicen al malvado: Tú eres justo, serán malditos de los pueblos, y detestados de todas las tribus. 25 - Al contrario los que le condenan, serán alabados y colmados de bendiciones. 26 - El que responde arreglado a lo recto y justo, es como quien da al amigo un beso en los labios. 27 - Arregla tus labores de afuera, o la labranza, y cultiva con esmero tu campo, para poder después formar tu casa. 28 - No seas, sin motivo, testigo contra tu prójimo; ni adules a nadie con tu hablar. 29 - Tampoco digas: como él me trató a mí, así le trataré yo a él; pagaré a cada uno según sus obras. 30 - Pasé un día por el campo de un perezoso y por la viña de un tonto; 31 - y vi que todo estaba lleno de ortigas, y la superficie cubierta de espinas, y arruinada la cerca de piedras. 32 - A vista de esto, entré dentro de mí, y con este ejemplo aprendí a gobernarme. 33 - Duerme poco, dije, no bosteces mucho, estate poco tiempo parado con las manos cruzadas; 34 - porque te alcanzará de repente, como una posta, la indigencia; y la mendinguez como un salteador armado.
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