ir a: CAPITULOCap. 1CAPITULOCap. 2CAPITULOCap. 3CAPITULOCap. 4CAPITULOCap. 5CAPITULOCap. 6CAPITULOCap. 7CAPITULOCap. 8CAPITULOCap. 9CAPITULOCap. 10CAPITULOCap. 11CAPITULOCap. 12CAPITULOCap. 13CAPITULOCap. 14CAPITULOCap. 15CAPITULOCap. 16CAPITULOCap. 17CAPITULOCap. 18CAPITULOCap. 19CAPITULOCap. 20CAPITULOCap. 21CAPITULOCap. 22CAPITULOCap. 23CAPITULOCap. 24CAPITULOCap. 25CAPITULOCap. 26CAPITULOCap. 27CAPITULOCap. 28CAPITULOCap. 29CAPITULOCap. 30CAPITULOCap. 31 | Capítulo 8: 1 - ¿POR ventura la sabiduría no está clamando, y no levanta su voz la prudencia? 2 - Puesta en pie en las más altas y elevadas cimas, en medio de las carreteras, en las encrucijadas de los caminos, 3 - junto a las puertas de la ciudad, en la misma entrada, da voces, diciendo: 4 - ¡Oh varones!, a vosotros es a quienes estoy continuamente clamando, y a vosotros todos, hijos de los hombres, dirijo mis palabras. 5 - Aprended, hombres incautos, la prudencia, y estadme atentos, vosotros necios. 6 - Escuchad, porque yo voy a hablar de cosas grandes, y van a abrirse mis labios para anunciar la justicia. 7 - Publicará mi boca la verdad que he estado meditando, y mis labios abominarán la impiedad. 8 - Justo son todos mis discursos; no hay entre ellos cosa torcida ni perversa. 9 - Son rectos para aquellos que tienen inteligencia, y fáciles para los que han hallado la ciencia. 10 - Recibid mis instrucciones, con mayor gusto que si recibieseis dinero; anteponed al oro la ciencia; 11 - puesto que vale más la sabiduría que todas las joyas preciosísimas; nada de cuanto puede apetecerse es comparable con ella. 12 - Yo la sabiduría, habito o presido en los buenos consejos, y me hallo presente en los sabios y discretos pensamientos. 13 - El temor del Señor aborrece el mal; yo detesto la arrogancia y la soberbia, todo proceder torcido y toda lengua dolosa. 14 - A mí me pertenece el don de consejo y la equidad; mía es la prudencia, mía la fortaleza; 15 - por mí reinan los reyes; y decretan los legisladores leyes justas. 16 - Por mí los príncipes mandan, y los jueces administran la justicia. 17 - Yo amo a los que me aman; y me hallarán los que madrugaren a buscarme. 18 - En mi mano están las riquezas y la gloria, la opulencia y la justicia. 19 - Pues más valen mis frutos que el oro y las piedras preciosas; y mis producciones que la más acendrada plata. 20 - Yo camino por las sendas de la justicia, por la carretera de la rectitud, 21 - a fin de enriquecer a los que me aman y henchir sus tesoros. 22 - El Señor me tuvo consigo al principio de sus obras, desde el principio , antes que crease cosa alguna. 23 - Desde la eternidad tengo yo el principado de todas las cosas, desde antes de los siglos, primero que fuese hecha la tierra. 24 - Todavía no existían los abismos o mares, y yo estaba ya concebida; aún no habían brotado las fuentes de las aguas, 25 - no estaba asentada la grandiosa mole de los montes, ni aún había collados, cuando yo había nacido. 26 - Aún no había creado la tierra, ni los ríos, ni los ejes del mundo. 27 - Cuando extendía él los cielos estaba yo presente; cuando con ley fija encerraba los mares dentro de su ámbito; 28 - cuando establecía ya en lo alto las regiones etéreas, y ponía en equilibrio los manantiales de las aguas; 29 - cuando circunscribía al mar en sus términos, e imponía ley a las aguas para que no traspasasen sus límites; cuando asentaba los cimientos de la tierra, 30 - con él estaba yo disponiendo todas las cosas; y eran mis diarios placeres holgarme continuamente en su presencia, 31 - el holgarme en la creación del universo; siendo todas mis delicias el estar con los hijos de los hombres. 32 - Ahora, pues, ¡oh hijos!, escuchadme: bienaventurados los que siguen mis caminos. 33 - Oíd mis documentos, y sed sabios, y no queráis desecharlos. 34 - Bienaventurado el hombre que me escucha, y que vela continuamente a las puertas de mi casa, y está de observación en los umbrales de ella. 35 - Quien me hallare hallará la vida, y alcanzará del Señor la salvación. 36 - Mas quien pecare contra mí, dañará a su propia alma. Todos los que me aborrecen a mí, aman la muerte.
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